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jueves, 9 de febrero de 2012

UNA REUNIÓN UN TANTO ESPECIAL

REHVENGE:

Después de terminar la junta con la glymera sin ninguna novedad como siempre, todos comenzaron a tomar la salida dejándome a solas con la última persona que desearía estar; Marissa.
Me dedico a ser cortés ya que como es la costumbre de estas personas con supuestos “modales”, la han tratado de ignorar los demás, pero yo he intentados cederle la palabra o preguntarle su opinión.
Havers ha estado peor de insoportable con ella que de costumbre y sé que aunque esté fuerte ante ellos, ahora que se han ido no puede esconder más el dolor que en medida supongo lo entiendo,
ya que tengo una hermana de la cual dar gracias porque no me rechazó al saber lo que era en realidad.
- Deseas, que espere a que termines para acompañarte a casa o ¿Butch está por venir por ti? -
Niega y pide que le haga compañia porque será Fritz quien venga, así que opto por quedarme en mi lugar un tanto rígido, ya que no hemos entablado ninguna conversación más que los saludos corteses
desde mi regreso de la colonia la primera vez e instalación en la mansión, así de seguro estoy que sabe lo de mi lado symphath más no se ha tocado el tema.
Contengo las ganas de invadir en su cabeza, averiguar que pasa por ella ya que antes de ser la shellan de uno de los hermanos ella era una hembra que apreciaba, llevando una amistad de años dicha que
llegó a dar el fruto de que la alimentase en sus tiempos difíciles de desapego de Wrath.

MARISSA:

Ha sido una de las peores reuniones a las que he asistido. La novedad de que haya sido convocada en uno de los salones privados de Sal's no ha mejorado el ambiente, ni siquiera el aperitivo y
las bebidas servidos han ayudado a suavizar el trago. Havers hoy ha estado más molesto de lo habitual, y he tenido que hacer acopio de toda la educacion recibida en mi vida para aguantar.
Pero todo pesa, y más lo que he oído cuchichear a dos de los princeps. A veces, no ser valorada por el resto de machos de la Glymera como si fuera estúpida tiene sus  ventajas...
El interés de Rehvenge en mi me ha sorprendido gratamente. Desde que ascendió a rey de la colonia no hemos hablado, y echo de menos a aquel macho que era mi amigo, mi confidente y el único
que me trataba con respeto y se preocupaba por mi. El incómodo silencio entre los dos me entristece, porque le sigo considerando mi amigo. El hecho de descubrir su verdadera naturaleza sympath
al principio..fue un poco chocante. Pero desde que mi vida ha cambiado, sobretodo por mi trabajo en lugar seguro, ya no valoro a las personas por su clase social ni por la apariencia de su linaje...las valoro por quienes son y lo que hacen.
- Rehvenge...por favor, ¿que tal si mientras esperamos a Fritz me acompañas a comer algo? Es tarde y la  última comida ya se habrá servido en la mansión. -
Es la única excusa que se me ocurre para que un macho de su nivel acepte hablar conmigo.  
 
REHVENGE:

- No necesito comer para hacerte compañía, pero si eso te hace feliz. -
Pido cualquier nadería sólo para que no se sienta peor de lo que la han hecho sentir los cretinos princeps al rechazarla en todo y pico un poco ya que en realidad no tengo hambre.
- ¿Cómo van las cosas en lugar seguro? -
El silencio era tan intenso y cargado de incomodidad que decidí romperlo, pero al cabo de contestar que todo va muy bien y están teniendo muy buena aceptación por parte de las hembras y
los niños que son maltratados haciendo que vean que no están solas y salir adelante, volvemos a caer en un silencio sepulcral.
Muevo un poco la comida aguardando, ya que noto su inquietud, su inseguridad, pero sobre todo sus ánsias de preguntar algo.

MARISSA:

La conversación es escueta, frágil y silenciosa. Para nada es una conversación...mi educación no me permite ser yo la que la dirija, y él como miembro de la Glymera también, debería saberlo.
Respiro profundamente y dejo el plato que tengo delante, porque realmente no tengo apetito. Y pienso en Butch, y en su forma de ver la vida...y en como mi existencia gracias a Dios ha cambiado,
y como me siento segura de mi misma, así que, contra toda educacion recibida, decido ser yo la que dirija la conversación. Me echo hacia atrás en la silla, y le miro directamente a los ojos.
- La comida era una excusa para hablar contigo. Añoro tu compañía, y entiendo que ahora estés más ocupado que nunca, pero ¿hasta este punto hemos llegado, Rehvenge?, antes eramos amigos,
ahora no puedes ni sentarte en una mesa sin sentirte incómodo conmigo. Me llamabas Tahlly, Rehvenge... -
Dejo la servilleta sobre la mesa y bajo mi mirada buscando mi bolso para buscar algo en lo que concentrarme, porque me he puesto nerviosa y triste. E inconscientemente dejo mi mente abierta y
lanzo un pensamiento que seguro ha sido capaz de oir siendo un sympath y que una dama no debería ni pensar "¿Es que la corona os hace idiotas a los machos?".

REHVENGE:

- Y sería una falta de respeto a tu macho que lo hiciera, porque por el hecho de que no conozca la lengua antigua lo convierte en una falta mayor. -
Sin intención de entrar en su cabeza pero intrigado por tanto cambio para bien en esta nueva Marissa doy un poco de rienda suelta a mi lado symphath para terminar captando un “mensaje” que me hace subir la comisura de mi labio en una torcida sonrisa.
- ¿Te parezco el tipo de macho que se ciega por un simple nombre y puesto? ¿De verdad crees que necesito o necesite ese título para estar en la cúspide y tener a un sinfín de personas por debajo de mí,
necesitado de un puesto de jerarquía para hacer mi voluntad y tener poder? -
Tomo un sorbo al vino sin apartar la vista de ella que veo como traga en seco pasando saliva pero no aminora su postura y eso me complace, porque ésta es una hembra de valía, ésta es una mujer no como la educada a la antigua;
Butch debe sentirse orgulloso de tenerla como shellan y más aun de ser él quien llevara a Marissa a encontrarse a si misma.
- ¿De verdad me crees así, Tahlly? -
Lo último lo digo como un susurro, una palabra arrastrada de pereza pero no por ello menos fuerte o significativa, hecha para tentar hasta que punto nos llevará esta conversación.

MARISSA:

Sonrío levemente al oir de nuevo esa palabra en sus labios. Leyó mi mente, así que si albergaba alguna duda acerca de su condición de sympath, ahora ya no la tengo.
Y pienso que a quién quiero engañar, no es rey de la colonia por ser el macho más apuesto del planeta...lo es, porque es uno de ellos.
 - Sinceramente, no lo creo Rehvenge...pero aquel que conocí hace tiempo no es el mismo que tengo delante. -
Me cruzo de brazos y le observo, sigue tan tranquilo y expectante, observando y analizando con su mirada cada gesto que hago. Pero no me siento mal por ello, en mi fuero interno Rehvenge
sigue siendo para mi el mismo macho que creyó en mi y confío plenamente en él.
- Al menos en apariencia. Ahora ya no miro a las personas por fuera ni por su linaje. Ahora me interesa más lo que son por dentro y cómo actuan. Eso es lo importante. -
Respiro profundamente.
- Iba en serio cuando te dije que echaba de menos nuestras charlas, fuiste un amigo cuando nadie creia en mi. No niego que me sorprendí muchísimo cuando supe de tu verdadera naturaleza...pero tus actos hablan por ti, amigo mío.
Eres más noble con toda tu herencia genética y tu historial de  delincuente de alto standing, que esos a los que hemos dejado hace un rato. -
Un escalofrio me recorre al pensar en la situacion viviva en esa reunión y en lo que he terminado oyendo. Decido dejar a un lado de momento esa parte de la conversación y volver a centrarme en mi compañero de mesa.
- Dime...¿ cómo llevas tu condición de rey? Porque me has dejado bien claro hace unos minutos que mis pensamientos no tenian fundamento alguno... -
La últime frase se la digo riendo, con complicidad...dejándole saber que sé que me ha leido la mente y lo acepto con naturalidad, igual que su doble naturaleza.

REHVENGE:

Me sorprende y alaga sobremanera tener tan grata compañía como ella a mi lado y poder tener el honor de decir que tenemos una amistad que no se ha visto afectada por el “desvelamiento” de mi naturaleza,
escuchar que me considera un macho de valía y me tiene en concepto aún mayor que la parda de estirados que han abandonado la sala cuando la antigua hembra antepondría toda posesión o modales de una persona ante su linaje.
Paso por alto su confusión y sus pensamientos que aleja tan pronto y no da cabida a que entren de algo que ha pasado por lo poco que capté el día de hoy hace algunos momentos.
- Me honra de una manera que no te imaginas que pienses eso de mí, me alegra saber que no eres más la marioneta que tiraban las cuerdas de las antiguas costumbres y la glymera, te apoyé y creí en ti porque
podía ver lo que los demás no, podía ver lo que hoy en día demuestras y porque confiaba que si la situación fuese diferente, tu estarías igual, justo como demuestras en estos momentos. -
Sus mejillas se colorean de un vivo rosa haciéndome sonreír por su comentario, afirmación y aceptación de mi lado sympahth que es quien lee los pensamientos.
- Pues como bien sabes eso de rey no entra en mis estándares pero vamos, nunca he tenido ni entrado en ninguno. Difícil ha sido pero gracias a la Virgen en quien tanto creía y en quien tanta devoción
ponía mi mahmen me ha dado una shellan en la cual apoyarme, en la cual guiarme; de la que estoy completamente agradecido. -
Sus ojos brillan ante mis últimas palabras así que supongo ha notado y en ellas se ha impreso mucho más de la devoción que siento para con Ehlena.
- Nada es fácil pero nunca he estado acostumbrado a menos. -
Intento dejarle en claro que después de todo, no es tan malo como se escucha o parece la situación, que sepa que tampoco es fácil pero tengo lo que se necesita para llevarlo adelante y no desvelando nada
de las atroces cosas que se deben hacer para gobernar y regir en la colonia; ya que por más fuerte que ésta sea ahora, no es algo que una hembra debería presenciar o saber.

MARISSA:

Me relajo ante su respuesta, por fin un poco del Rehvenge anterior. Me complace sentirle fuerte, decidido...no aflijido por las adversidades, y aceptando el destino tal cual es.
- He sido testigo de tu fortaleza en el pasado, así que no dudo que posees lo que se necesita para estar ahí, en ese lugar, no muy agradable. No voy a preguntarte por tu naturaleza oculta.
Aún hay cosas que no entiendo, pero supongo que la ignorancia es lo que nos hace temer las cosas, tememos lo  que no conocemos...y los sympath son algo desconocido por todos los vampiros.
Le contesto en voz baja, porque estamos tocando un tema penado por la ley. Que el rey y la hermandad sepan de la naturaleza de Rehvenge, no lo hace menos delictivo ante nuestras leyes.
Mejor que no levantemos la voz, no quiero poner a Rehv en un problema por mi falta de delicadeza.
- No puedo imaginarme cómo debe ser poder meterse en la cabeza de la gente u oir sus pensamientos. No debe ser agradable. -
Y pienso en lo que he oído hoy al hablar a dos de los princeps miembros del consejo y en el mal cuerpo que me ha provocado y no me quiero ni imaginar la reacción de mi cuerpo si hubiera podido entrar en sus podridas mentes.

REHVENGE:
 
- Muchas veces depende de la situación. -
Juego con la copa de vino entre mis manos sin dejar de ver a Marissa.
- Hay cosas que son de mucha utilidad o de importancia, es necesario en un mundo como éste, con gente como la que nos rodea día a día y no sólo me refiero a la raza o los humanos.
Saber algo sobre las personas te da cierto grado de poder sobre ellos, todo depende de cómo se use y cómo lo tomen las personas. -
Bebo un poco más y veo de lejos a Trez.
- Creo que Fritz ha llegado. -
Me pongo en pie ya que nunca he dejado de lado los modales que mahmen se empeñó en enseñarme.
Extiendo mi brazo y ella entrelaza el suyo en mi codo mientras la llevo a la salida.
- Butch es una persona afortunada de tenerte. Tahlly, cualquier cosa que necesites no dudes en buscarme. -
 Besa mis mejillas mientras le regreso el gesto después de decirme que sabe que cuenta conmigo como espera que yo esté consiente que está ella para mí.
La apresuro a irse y me giro para caminar con Trez para buscar a iAm y charlar un poco.

FIN DE ESCENA ALTERNATIVA

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